Cuento hasta tres
 

Primer Premio del VI Certamen de Álbum Ilustrado “Ciudad de Alicante”, 2006

Autor del texto: Luciano Saracino
Editorial Anaya

1ª edición Septiembre 2006

 

Era invierno. Luciano Saracino, amigo y escritor, había venido a pasar unos días a casa cambiando su verano por las nieves de Europa. Le pedí que me escribiera un cuento. Luciano escribe a borbotones y es de esas personas a las que se les pueden hacer esas peticiones a bocajarro.

Yo estaba embarazada de tres meses, y mientras dormía una de esas siestas ineludibles (¡cuándo volveré a dormir siquiera una siestecilla!), Luciano escribió de una sentada la base del Cuento hasta tres. Tomó como motivo un dibujo de mi carpeta en la que aparece un niño en un patio que cuenta con los dedos de una mano.

Esa acuarela me la imaginaba como parte de una historia en la que el niño estaba siempre acompañado por una nube. Pero la nube no aparecía dibujada en la acuarela y Luciano no sabía nada de esa historia imaginada.

Lo que le salió de esa sentada fue la historia de Lucas, un niño que cada mañana busca las cosas que la noche se deja olvidadas en su patio, hasta que un día descubre que lo que ha dejado la noche, es una nube.

El dibujo había encontrado por fin su historia y esa tarde nos dedicamos a trabajarla. Casi siempre ocurre que los escritores crean sus historias y luego se las pasan a la persona que las ilustra, pero lo maravilloso de esta experiencia fue el trabajo conjunto que hicimos: sobre ese texto inicial, preparé una primera secuencia de imágenes. A partir de ella, Luciano reelaboró el texto y a partir de esa nueva versión, redibujé el story, de tal forma que fuimos encajando juntos el story board. Eso nos permitió construir de manera muy fluida la narración, ubicábamos los personajes y la acción evitando “doblar” información en texto e imagen. Como además el protagonista ya estaba dibujado, nos resultaba muy sencillo visualizar la historia.

Tras esa tarde, Luciano siguió su viaje europeo y yo me puse a ilustrar el cuento.

Dice una amiga que a las embarazadas les salen las cosas bien porque no ponen intención en ellas, ya que cualquier labor terrenal es para una futura madre mucho menos importante que lo que se está gestando en su interior. Y la verdad es que con esa actitud me dispuse a hacer la maqueta que presentamos al concurso de Álbum Ilustrado Ciudad de Alicante.

Pasaron los meses y la tripa iba creciendo. El nueve de junio casi me pongo de parto cuando recibí una llamada de Alicante que me informaba de que habíamos ganado el primer premio del concurso. Y es que la sabiduría popular ya lo dice: los niños vienen con un pan debajo del brazo.